LA IRA
La ira es una emoción que tiene presencia en muchos de los procesos de la vida de una persona, no en vano está presente en cualquier tipo de conflicto y puede ir desde una leve irritación hasta el odio más profundo.
Esta emoción puede aparecer en situaciones en las que percibimos que:
01. Estamos siendo tratados/as injustamente.
02. Estamos siendo heridos/as en nuestro amor propio.
03. Cuando no alcanzamos una meta importante para nosotros/as.
En algunos casos, sentir ira puede poner en marcha diferentes estrategias para contrarrestar esta emoción, ya sea a través de la comunicación, la asertividad, o de otra serie de técnicas. En los casos en que no se cuenta con estas herramientas o habilidades en el momento en que se las necesita, la ira puede proyectarse en forma de violencia (verbal o física), contra otros, contra objetos o contra uno/a mismo/a.
Es importante tener en cuenta que experimentar ira ocasionalmente es normal y puede ser una respuesta adaptativa a ciertas situaciones.
Sin embargo, cuando la ira se vuelve frecuente, intensa o desproporcionada a la situación, puede interferir en nuestras relaciones, salud y calidad de vida.
ATAQUES DE IRA
El ataque de ira se puede definir como
aquella conducta agresiva y violenta,
no premeditada y desproporcionada,
ante cualquier provocación real o
percibida.
Son episodios breves en los
que la persona pierde el control de su
propia conducta, provocándole,
primero, una sensación de liberación,
y luego, un sentimiento de profundo
remordimiento.
Las consecuencias de este tipo de
episodios derivan en problemas con
amigos, pareja o familiares, pudiendo
llegar a generar conflictos en las
áreas laborales y/o personales.
Lo más simple -y difícil- no es entender lo que nos pasa, sino poder vivirlo
Luciano Louterau

